domingo, 30 de abril de 2017

Las 10 mejores ciudades del mundo para foodies

Las 10 mejores ciudades del mundo para foodies

Desde Vietnam a San Francisco pasando por San Sebastián, éstas son algunas de las mejores ciudades para los amantes del buen yantar.

El turismo gastronómico está cada vez más de moda y son muchos los viajeros que eligen sus destinos vacacionales pensando antes en la oferta gastronómica que ofrecen. Ciudades como Nueva York, Tokio o Roma son perfectas para disfrutar de algunos de los mejores restaurantes del mundo. Prepárate para volver a casa con unos cuantos kilos de más.

Bangkok, Tailandia

Chefs y expertos coinciden en que la mejor comida tailandesa es la de los cientos de puestos callejeros que inundan Bangkok, a los que diariamente acuden en masa lugareños y turistas en busca de su almuerzo o cena y en los que es habitual no gastar más del equivalente a un euro por plato. Tal es el éxito de este tipo de establecimiento que resulta complicado encontrar buenos restaurantes en la ciudad especializados en comida típica del país. ¿Por qué? Pocos están dispuestos a pagar más dinero por algo que pueden saborear recién preparado y con productos frescos. No te preocupes por las condiciones higiénicas: la distinción Shell Shuan Shim reconoce la calidad de estos pequeños templos alimentarios.


Hanói, Vietnam

La cocina vietnamita es un claro reflejo de su cultura y una de las más variadas del sudeste asiático, ya que hay quien asegura que existen más de 500 platos diferentes. La oferta varía dependiendo de cada región, pero el denominador común es pollo, marisco o pescado acompañados de tallarines o arroz (Vietnam es el tercer exportador de arroz más grande del mundo). Las hierbas y especias, como la lima kaffir están presentes en muchos de sus guisos y existe una gran variedad de sopas, que sus paisanos comen a todas horas, al igual que el estofado o hot pot.


Hong Kong

Cerca de 12.000 establecimientos componen la oferta culinaria de esta región china donde restaurantes con ofertas de dim sum, mariscos y barbacoas se dan la mano con otros de lujo ubicados en los hoteles de las mejores cadenas, como Four Seasons o Mandarin. Para los aficionados a los mercados, no se pierdan el Temple Street Market, en Kowloon, ni la comida de algunos de sus tenderetes, donde triunfa el chili crab, y otras ‘delicias’ carnívoras, aunque suenen tan poco apetitosas como bazo, intestino o pulmón.


Lima, Perú

Elegida capital gastronómica de América Latina en 2013 y con el restaurante Central a la cabeza de la lista de los 50 mejores de Latinoamérica, ha demostrado que la cocina puede convertirse en una auténtica pasión. Recetas olvidadas, fusionadas con otras de Europa u Oriente, además de una libertad única para combinar ingredientes de todo tipo y explorar nuevos sabores, han convertido la restauración peruana en algo único. Ceviche, ají de gallina, anticucho o causa limeña son términos de sobra conocidos fuera de las fronteras de Perú, que hay que agradecer a uno de sus mejores embajadores: Gastón Acurio.


Lyon, Francia

Bastante más discreta que París, su riqueza gastronómica le ha valido para ganarse la calificación de capital culinaria mundial y cuna de la cocina francesa, además de ser la ciudad que vio nacer al archiconocido Paul Bocuse. La abundancia y variedad de los productos que ofrece la región han influido en la proliferación de bouchons, restaurantes típicos donde probar algunas de las muchas especialidades de la región: quenelles -albóndigas de lucio-, andouillettes -salchichas de cerdo- o uno de los platos que más asociamos con el país galo, la sopa de cebolla, todo ello regado siempre con un buen vaso de Beaujolais, vino de la zona.


Nueva York, Estados Unidos

Con casi 20.000 restaurantes censados, es el paraíso por excelencia de cualquier foodie. En la isla de Manhattan, el viajero encuentra a cada paso locales para saciar su apetito, ya sea sentado, en versión para llevar o puestos de comida callejera. Con 4 establecimientos en la lista de los 50 mejores del mundo, puede ‘presumir’ de algunos de los menús más caros que se conocen, como el del japonés Masa, por 330 euros/persona, bebidas, impuestos y propinas aparte. Para aquellos con presupuesto más ajustado sigue triunfando el fast food: hamburguesas, perritos calientes o porciones de pizza por un dólar.


Roma, Italia

Además de metrópoli soñada para enamorados, la capital de Italia es un destino perfecto para disfrutar de las mejores viandas. Más allá de pizza, pasta y risotto, es sencillo encontrar tabernas de una cocina italiana concreta: toscana, calabresa, siciliana, napolitana… Hay poco que añadir sobre los reputados vinos italianos, que han sabido exportar casi tan bien como su aceite de oliva, o la infinita variedad de quesos, panes, helados o postres, con fama mundial y fáciles de encontrar en las cartas de los lugares más recónditos, como mozzarella o tiramisú.


San Francisco, Estados Unidos

La cercanía del valle de Napa, una de las regiones vitivinícolas más ricas del planeta, ha convertido a la capital californiana en uno de los lugares más deseados para los foodies. Además, su multiculturalidad, producto de la inmigración, ha enriquecido su gastronomía con influencias orientales, indias o europeas. La zona de Fisherman’s Wharf es idónea para los amantes del pescado y el marisco, pues la piezas más frescas llegan a diario a los muelles colindantes. Degustar una clam chowder, sopa de almejas servida en un bollo de pan, mientras se contempla la Bahía de San Francisco puede ser lo más parecido a sentirse en el cielo.


San Sebastián, España

Además de Madrid y Barcelona, la localidad guipuzcoana se ha ganado a pulso su fama por ser una de las que acoge mayor número de estrellas Michelin por metro cuadrado. Nombres como Arzak, Subijana, Berasategui o Aduriz son referentes en medio mundo, al igual que el Basque Culinary Center, donde alumnos llegados desde los puntos más insospechados estudian para convertirse en los mejores cocineros. Las míticas barras de pintxos del casco antiguo son, por sí solas, historia de San Sebastián, pionera en la denominada ‘cocina en miniatura’, que ha sido imitada hasta la saciedad.


Tokio, Japón

Es casi imposible repetir el mismo plato aunque se permanezca semanas en la capital japonesa. Receptiva a la cocina occidental y de otras regiones, algunos grandes chefs como Joel Robuchon o Alain Ducasse han montado allí negocios que gozan de más que buena salud desde hace décadas. El sushi más fresco preparado al momento delante del cliente, el ramen más reconfortante o las más delicadas piezas del atún rojo que llega a diario al mercado de Tsukiji compiten en calidad y sabor con especialidades más modestas: tonkatsu, okonomiyaki o gyozas, clara muestra de la riqueza culinaria de Japón.



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