domingo, 30 de abril de 2017

Mallorca Island, Spain

Las 10 mejores cosas que hacer en Mallorca

1. Palma de Mallorca

Es la capital de la isla de Mallorca y reúne características muy especiales que atrapan al visitante por su cultura, su historia y su famosa vida nocturna. Y es que hay muchas cosas que ver en Palma. El centro de la ciudad es un conjunto de calles estrechas que se pierden entre los muros de antiguas edificaciones. Al pasear entre sus calles, el visitante puede respirar su historia y cultura al instante. En el casco antiguo se encuentra Can Joan de S'Aigo, en la calle Sans 10. Es un rincón fundado en 1700 en donde se pueden degustar productos típicos de la pastelería mallorquina. Son exquisitos y a muy buen precio.

2. Catedral de Palma

Situado en el casco antiguo de la ciudad, este templo es la principal atracción que ver en Palma de Mallorca. La catedral es un ejemplo de la arquitectura gótica del Mediterráneo. En su interior destaca la Puerta del Mirador, la capilla de la Trinidad y el Museo Gótico. También hay una capilla decorada por el artista Miquel Barceló. Constituye el monumento más emblemático y de fe de toda la isla para los mallorquines. Sólo está abierto en horas de culto.

3. Castell de Bellver

Este castillo se levanta en la Bahía de Palma en medio de un bosque de pinos. Fue construido por Jaume II en el siglo XIV. Posee un majestuoso patio central rodeado de cuatro torres en forma cilíndrica. El parque forestal junto con el castillo se ha convertido en el marco ideal para fiestas populares como la “Festa de l´Àngel” después de Semana Santa o para eventos deportivos y culturales (conciertos). Está abierto de octubre a marzo, de 8:00 a 17:30, y de abril a septiembre, de 8:00 a 19:30. Sin duda, la vista que ofrece desde sus almenas es una de las mejores que ver en Mallorca.

4. Las Cuevas

Si eres un amante de la espeleología, tendrás muchas cosas que hacer en Mallorca. Las cuevas y las simas son abundantes en la isla. Podemos visitar las “Coves del Drach, y dels Hams” en Manacor; las del Campanet, en el pueblo del mismo nombre; las de Artà en el “Cap Vermell”, en Capdepera. La condición caliza de los suelos de las Baleares hace que su subsuelo sea un laberinto de pasadizos, quebradas, galerías y hondas simas hoy muy bien estudiadas. En el interior de las cuevas viven especies endémicas de crustáceos muy bien adaptados a la vida en oscuridad.

5. Pollença

Situada al noreste de la isla, la ciudad fue fundada por los romanos. Destaca en ella una ermita que se conoce con el nombre de “El Calvario”, también el Convento de Santo Domingo y la Capilla Gótica del Roser Vell. Los habitantes de Pollença, entre los que hay numerosos residentes extranjeros, comparten el respeto por la tradición y el interés por la modernidad y el progreso. Sin duda, se trata de una de las cosas más interesantes que ver en Palma de Mallorca.

6. Andratx

Entre las cosas que hacer en Mallorca se encuentra el pasear y explorar calas y espacios naturales abiertos. Andratx es uno de los principales municipios costeros de la isla. En su término municipal abundan las pequeñas calas, junto a grandes acantilados y cuatro islotes, entre los que destaca “Sa Dragonera”, declarado Parque Natural en 1995. Sus fiestas y tradiciones son muy ruidosas, como la procesión marinera de San Pere el 29 de junio, y la de la Virgen del Carmen, el 16 de julio en Port d´Andratx. El escritor Baltasar Porcel, originario de esta localidad, escribió sus mejores novelas ambientándolas en los barrios más pobres como Es Pantaleu y Es Pou, en los que la emigración fue la única solución a la pobreza de estas tierras blancas y arcillosas, y de su costa asediada por los piratas argelinos hasta principios del siglo XIX.

7. Sóller

Este atractivo pueblo situado en la costa noroeste de Mallorca está sólo a 30 minutos del Aeropuerto de Palma. Este lugar te ofrece casi todas las cosas que hacer en Mallorca, constituyendo una verdadera opción para la práctica del excursionismo, deportes de montaña y el disfrute de la naturaleza en un ambiente muy hermoso de clima muy fresco y agradable. La combinación de mar y montaña le da un mayor atractivo al visitante, siendo el Puerto de Sóller un excelente lugar para disfrutar del nado y de la gastronomía que los habitantes confeccionan con productos del mar.

8. Las playas

Contar con más de 300 playas ha hecho de la isla de Mallorca el lugar preferido para millones de personas, en especial, aquellas que desean sol, mar y playa. En Mallorca las playas son de fina arena blanca, aguas cristalinas y muy buenas temperaturas, además de excelentes servicios. Playas imprescindibles para visitar y disfrutar son las de Can Pastilla, que está unida a la Playa del Arenal, Cala Major, Cala Estancia, Playa Formentor, y Es Trenc. Cerca de esta última está la playa de Sa Rápida, mayoritariamente frecuentada por gente de la isla. Lo recomendable es llevarse un tupper y un buen libro y disfrutar de la tranquilidad y el sonido del mar al atardecer con la playa vacía y el sol escondiéndose tras el puerto. Sin duda, relajarte en una playa es una de las cosas que hacer en Mallorca.

9. Valldemossa y Serra de Tramuntana

Valldemossa es una visita que debe figurar en los primeros puestos de tu lista de lugares que ver en Mallorca. Valldemossa, está situada en plena sierra de Tramuntana, a 436 metros de altitud, y a 17 Kilómetros de Palma. Limita con los municipios de Esporles, Banyalbufar, Deià, Bunyola y Palma. La sierra es un lugar ideal para practicar excursionismo y senderismo gracias a la agradable orografía y su benigno clima. La principal atracción turística es la Cartuja y el recuerdo de la relación romántica entre Chopin y George Sand en el invierno de 1838-39.

10. La gastronomía

Con tanto que ver en Mallorca, seguro que se te abrirá el apetito. La particular gastronomía de la isla es el resultado de una compleja historia y de las distintas civilizaciones que conquistaron la isla. La gastronomía mallorquina tradicional es mucho más adecuada para la dura vida que se llevaba siglos atrás en el campo que para la actual, veraniega y de bikinis sucintos. La gastronomía mallorquina es un delicioso reflejo del clima, la tierra y la historia de la isla. Platos típicos y únicos son la ensaimada, las sopas mallorquinas, la leche de almendras, el licor de hierbas mallorquinas, el Palo (un aperitivo muy isleño) y la sobrasada, entre otros muchos manjares característicos de las distintas localidades de la isla.

 


Islandia


Las mejores cosas para hacer en Islandia

Aguas termales

La imagen más conocida y popular de Islandia, la Blue Lagoon, debería estar en la lista de lugares que ver de cualquier viajero que tenga previsto pisar el país. Con fama de curar problemas de la piel, esta laguna en la península de Reykjanes fue creada cuando el agua del mar caliente de una planta geotermal cercana fluyó hacia un campo de lava. Ahora un spa, hay varios tipos de paquetes con los que podrás combinar la entrada con todo tipo de tratamientos. Aunque si solo quieres relajarte (y remojarte) en la en sus aguas de color azul turquesa también puedes hacerlo. Hay una sauna seca y otra húmeda perfectas para completar tu sesión de detox.

Un poco más lejos hacia el sureste, Landmannalaugar es una zona de aguas termales bien conectada con autobuses desde Reikiavik en verano. Ubicado en un lugar salvaje, en un valle glacial esculpido por uno de los volcanes más activos de la isla (el Hekla) podrás andar por el arroyo hasta que des con un buen lugar para remojarte.

El Círculo Dorado

Vayas en un tour organizado o al volante de un 4x4, el Círculo Dorado condensa la belleza de los paisajes lunares de Islandia en una sola tarde de conducción. A unos 90 minutos de Reikiavik está Geysir, el chorro de agua que bautizó al resto de su tipo. Geysir ya no es tan activo como era pero el cercano Strokkur también os puede sorprender, ya que entra en “erupción” cada pocos minutos. La paciencia es una virtud, incluso aunque te estés helando de frío, y a menudo te verás recompensado por la espera.

A pesar de que estuvo punto a ser destruido por un proyecto para construir una presa, Gulfoss es una cascada doble espectacular que cae en un cañón profundo un poco más adelante en la ruta. Aunque está parcialmente helada en invierno o rebosante en primavera y verano es un lugar impresionante en cualquier época del año. Lo más seguro es verla desde el mirador que hay en la cima, pero también hay un sendero que llega hasta el agua (bloqueado en invierno debido al hielo y bastante resbaladizo en verano) si te apetece una experiencia algo más atrevida.

Vida Nocturna

En invierno apenas hay cuatro horas de luz al día. En verano, sin embargo, el sol apenas se pone. De una manera o de la otra, los islandeses aprovechan cualquier oportunidad para demostrar que su reputación de ser unos fiesteros es cierta. Un tercio de los 300.000 habitantes de Islandia vive en la zona de Reikiavik, así que aquí siempre podrás echarle un pulso a la vida nocturna del país. La mayoría de los bares de la ciudad y locales nocturnos están en Laugavegur, una calle estrecha cerca del mar. Solía ser la carretera que tomaban las mujeres de Reikiavik cando iban a las fuentes termales para hacer la colada. Hoy en día, sin embargo, un Viernes o sábado por la noche es más posible que te topes con los lugareños haciendo el rúntur, o la vuelta, una ruta de bares muy popular que empieza a medianoche y dura hasta las 4 de la mañana.

Cerveza

La palabra islandesa para “oro”, la cerveza Gull es exactamente lo que dice ser en su envase. Hecha con una de las aguas más puras del Mundo filtrada a través de roca volcánica, Gull es una gran protagonista del rúntur. La cerveza es la bebida más popular de Islandia desde que la economía cayó en 2008. Está disponible en la mayoría de lugares e incluso se pueden comprar en cajas en Vinbúdin, unos monopolios estatales que tienen unos horarios de obertura muy estrictos. Si te gusta más el vodka no te pierdas el bar Lebowskis (también en Laugavegur), que está especializado en el cóctel White Russian. Si tenéis hambre, hace una hamburguesa espectacular, perfecta para acompañarla por una pinta de Gull.



China


Los 10 mejores lugares que visitar en China!

1. Pekín 

Es indiscutible, la capital de China es una ciudad grandiosa y no solo por su descomunal densidad poblacional (más de 22 millones de habitantes) sino por la ingente cantidad de puntos de interés a visitar. Modernidad y tradición se mezclan sin apenas darte cuenta en Pekín y podrás encontrarte con maravillas arquitectónicas tales como el Templo del Cielo o la Ciudad Prohibida; lugares con muchísima historia como la Plaza de Tian’anmen o el Mausoleo de Mao Zedong junto a rascacielos y tiendas y restaurantes de vanguardia que te dejarán alucinando.

2. Chengdu 

¿Necesitas ver con tus propios ojos a aquellos ositos negros y blancos tan tiernos? En Chengdu abundan los centros de conservación y cría de estos animales en peligro de extinción, en muchos de ellos podrás ver a los osos panda en semi-libertad rodeados de bambú. Ve bien temprano por la mañana, que es cuando están más activos, y no dejes de informarte sobre estos lugares antes de ir, el buen estado de los animales es lo primero.

Además, Chengdu es la capital de la provincia de Sichuan, que cuenta con una de las gastronomías más interesantes (¡y picantes!) de China, ¿qué mejor que marcarse un safari gastronómico también?

3. Xi’an

Como si contemplar un ejército del siglo III a.C. de más de 8.000 figuras de terracota a tamaño real, con su séquito de caballos y carrozas no fuese excusa suficiente para viajar hasta Xi’an, esta ciudad se considera el extremo oriental de la famosa Ruta de la Seda, con todo lo que ello conlleva. En Xi’an podrás encontrar la China más tradicional representada por una bonita muralla y las torres grandiosas de la Campana y el Tambor, así como un barrio musulmán tan auténtico que no sabrás si estás en el gigante asiático o en Marruecos.

4. La Gran Muralla

Al contrario de lo que dice el mito, la Gran Muralla no se ve desde el espacio; sin embargo, la espectacular muralla de más de 21.000 kilómetros de longitud es una de las atracciones principales de China. Esta fortificación comenzó a construirse en el siglo V a.C. pero siguió ampliándose y reconstruyéndose hasta el siglo XV para la protección ante las constantes amenazas de invasión. A pesar de que muchas zonas se han visto fuertemente dañadas, la muralla sigue en pie y puede visitarse fácilmente desde Pekín. El tramo mejor conservado y, por tanto, más turístico es el de Badaling (a 80 kilómetros de la capital) pero si tienes ganas de más aventura no dejes de visitar las zonas de Simatai y Jinshanling con zonas aún sin restaurar.

5. Shanghái 

El skyline de Shanghái es uno de los más impresionantes del mundo, sobre todo si se contempla desde el Bund, el malecón con aires coloniales de la ciudad. En la segunda capital de China no dejes de pasear por la bulliciosa y moderna Nanjing Road (la arteria comercial de Shanghái) pero también visita la Ciudad Antigua y adéntrate en los Jardines de Yuyuang, unos preciosos jardines privados del siglo XVI que te darán ganas de fotografiar en cada esquina.

6. Buda de Leshan

Al lado de un acantilado, en la confluencia de los ríos Dadu, Jianng y Qingyi y a unas cuantas horas de Chengdu, se encuentra la estatua de piedra de Buda más alta del mundo. El Buda de Leshan alcanza los 71 metros de altura y se esculpió en el siglo VIII con el objetivo de que vigilase el cauce de los ríos tan bravíos que se tragaban cualquier barco que navegase por ellos. Actualmente puede visitarse su templo anexo, el de Dafo, en el que podrás encontrar más estatuas budistas para después contemplar con tus propios ojos al grandioso Buda.

7. Yunnan

Las ciudades antiguas de Dali, Shaxi, Lijiang o Shangri-La son algunos de los regalos que esta región tiene si te animas a visitar el suroeste de China. Pero no solo eso, las terrazas de arroz de Yuangyang destacan por ser unas de las más bonitas de Asia y la Garganta del Salto del Tigre, el cañón de río más profundo del mundo, también pueden encontrarse en Yunnan. La cercanía de esta zona de China al Sudeste Asiático y a las montañas del Tíbet resulta en una interesante combinación de minorías étnicas que pueblan sus ciudades y valles dando alegría y color y entusiasmando al viajero con sus trajes tradicionales y costumbres.

8. Yangshuo

Las curiosas formaciones montañosas repletas de vegetación a las orillas del río Li atraen a miles de mochileros cada año, que acuden encantados por el paisaje y por las actividades que Yangshuo ofrece. Además del popular rafting en barcas de bambú, conviene reservarse unos días por la zona para pasarlos paseando en bicicleta entre arrozales, practicando escalada o visitando algunas de las bonitas cuevas en las montañas.

9. Hong Kong 

Los más urbanitas disfrutarán como enanos de Hong Kong, una de las ciudades más modernas del mundo y repleta de contrastes. Además de contemplar los fascinantes rascacielos iluminados por su espectáculo de luces diario a las 20:00 desde la Avenida de las Estrellas, no deberías dejar Hong Kong sin subir al Victoria Peak, el monte más alto de la ciudad, al caer el atardecer. Guarda unos días de tu viaje para vivir como un auténtico hongkonés y descubre la comida cantonesa en los mercadillos nocturnos, sal de fiesta en Lan Kwai Fong o sube y baja una y otra vez en las escaleras más largas del mundo, The Central-Mid-Level escalators.

10. Suzhou

“En el cielo está el paraíso y en la tierra están Suzhou y Hangzhou”, así reza un antiguo proverbio chino que describe a la Venecia china, Suzhou. A escasamente 30 minutos de Shanghái se sitúa una ciudad llena de canales, jardines y pagodas exquisitamente cuidados que convierten a esta ciudad en tu escapada perfecta de la jungla de rascacielos de su vecina.

Spain


Los 15 lugares más mágicos de España


1. Selva de Irati, Navarra 

Imagina un bosque tan frondoso que podría aparecer un hada o un gnomo (incluso un hobbit) en cualquier momento… Pinta el suelo de rojo sangre y el cielo de mil tonos de verde i ocre y tienes la Selva de Irati. El segundo hayedo y bosque de abedules más grande y mejor conservado de Europa (después de la Selva Negra alemana) vale la pena. El entorno es casi virgen y es perfecto para desconectar, hacer fotos, hacer senderismo y disfrutar de un paisaje tan único que no te creerás que esté tan cerca.

2. Minas de Riotinto, Huelva, Andalucía 

Paisajes lunares, tierras y aguas rojas tan intensas que parecerá que estés en Marte. Pero no, no hace falta salir fuera de la Tierra para descubrir un lugar como este. Las minas de Riotinto son uno de los lugares más curiosos de la geografía española y te dejarán boquiabierto. Aquí el paisaje ha sido trabajado y modificado por la mano del hombre desde la Edad del Cobre, cuando se empezó a explotar… Y de ahí hasta la actualidad. Si te atreves a pisar este lugar surrealista no te dejará indiferente.

3. Playa de las Catedrales, Galicia

Es muy fácil sentirse pequeño en la Playa de las Catedrales. Situada en la costa de la provincia de Lugo, estos acantilados de más de 32 metros de altura que el viento y el mar han esculpido a lo largo de los siglos son un espectáculo digno de verse… y de disfrutarse. Espera a que baje la marea y pasea entre sus arcos y bóvedas enormes. Casi parece que fueron tallados por los gigantes, ¿verdad? En cuanto suba la marea no os perdáis el espectáculo de disfrutarlos desde los miradores.

4. Garganta de los Infiernos, Extremadura

La Reserva de la Garganta de los Infiernos es, sin dudarlo ni un segundo, uno de los paisajes más singulares que esconde España. Situadas en un lugar privilegiado al norte dela provincia de Cáceres, en el extrema occidental de la Sierra de Gredos y en el corazón del Valle del Jerte se trata de un lugar lleno de saltos de agua, arroyos, cascadas y, en especial, piscinas naturales y grandes pozas circulares (los famosos “pilones”) excavadas en la roca por la erosión del agua de los ríos. Perfecto para una ruta senderista y también para refrescarse cuando aprieta el calor. Te sentirás como un lugar digno de “El Señor de los Anillos” o “El Hobbit”.

5. Parque Nacional de Garajonay, La Gomera, Islas Canarias

Envuelto en la niebla o bajo un sol radiante, los bosques de laurisilva del Parque de Garajonay parecen un paisaje sacado de la prehistoria… aunque sin dinosaurios de por medio. Te parecerá ver pasar a elfos o quizás esperarás que aparezca el mago Merlín de detrás de cualquier árbol. Este lugar mágico suele estar envuelto en la bruma eterna y es tan antiguo que lleva entre nosotros desde el Terciario. Está en la preciosa isla de la Gomera, en el archipiélago de las islas Canarias. Un rincón de España tan lleno de maravillas que seguro que no te conformas sólo con ver una.

6. Las Médulas, El Bierzo, Castilla y León

Arenas rojizas, picos, formaciones de roca roja que sobresalen entre castaños y robles… Las Médulas son un monumento natural moldeado por los romanos, que convirtieron el lugar en una explotación de oro a cielo abierto. Pasear por aquí es adentrarse en otro mundo para que las pupilas se dilaten y absorban todo lo que el paisaje puede ofrecer. Son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y uno de los parques culturales más increíbles que tiene España. Si vas, sube al mirador de Orellán para disfrutar de una panorámica que te robará el corazón.

7. El Torcal de Antequera, Málaga, Andalucía

Otro paisaje casi extraterrestre, el Torcal de Antequera llama la atención por las formas caprichosas que las rocas calizas ha adoptado, dando forma a un paisaje kárstico de primer nivel. Pasear entre estos pináculos y piedras que parecen pulidas hace volar la imaginación. Tiene más de 1.171 hectáreas de superficie y es un verdadero paraíso natural que ha dado origen a formaciones como “el tornillo”, el “sombrerillo” o los “prismáticos”. Tendrás que verlo para creerlo.

8. Las Cuevas del Drac, Mallorca, Islas Baleares

Viendo las Cuevas del Drac de Mallorca es fácil imaginar a un dragón durmiente rodeado de tesoros mientras le ilumina la luz tenue y las gotas de agua resbalan por las estalactitas hasta un lago interior. Este rincón mágico son cuatro grandes cuevas cerca de Manacor de más de 2’4 km de largo que llegan hasta 25 metros bajo tierra. En su interior se oculta un gran lago subterráneo junto al que se puede oír música clásica en directo… Más bonito imposible.

9. Parque Nacional de Ordesa, Huesca, Aragón

Valles profundos, montañas altas, vegetación frondosa, ríos de aguas turquesas, cascadas que llenan de rocío el entorno… El Parque Nacional de Ordesa parece sacado de una película de fantasía. Este lugar soberbio se alza en el Pirineo Oscense y es un festín para los sentidos. Con más de 15.000 hectáreas de superficie y la cascada más alta de Europa elegir uno sólo de sus rincones es casi imposible. Aun así, nos quedamos con la ruta por el Cañón del Añisclo, el Valle de Pineta y la famosa catarata de la cola de caballo.

10. Playa de Gulpiyuri, Asturias

A pesar de que el turismo de masas ya ha llegado aquí, no por eso deja de ser mágico. Acércate al amanecer un día a la única playa de mar situada tierra adentro del mundo y te quedarás maravillado. Este pequeño arenal está situado entre prados verdes y es fruto de los caprichos de la naturaleza. Aunque la profundidad no es suficiente para bañarse, la playa de Gulpiyuri tiene algo que la hace verdaderamente especial… Seguro que más de una ninfa viene a bañarse por la noche. O al menos eso parece.

11. Fageda d’en Jordà, Olot, Cataluña

Montañas que en realidad son volcanes dormidos, paisajes verdes hasta que se pierde la vista y árboles que dibujan estampados en el suelo con sus raíces son algunos de los motivos por los que el Hayedo de Jordà es un lugar increíblemente mágico. En pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en primavera y otoño se convierte en un lienzo multicolor por el que no debería extrañarte cruzarte con algún ser mitológico. Llévate un libro, la comida y siéntate a esperar… quizás tendrás suerte.

12. Bardenas Reales, Navarra

Las Bardenas reales, un lugar semidesértico lleno de formaciones que el agua y el viento han erosionado hasta crear formas caprichosas entre las que destacan los “barrancos”, las “mesetas” y los peculiares “cabezos”. Dar un paseo por aquí es viajar a la luna sin tener que salir de la Tierra. El Castildetierra es uno de sus iconos pero no te pierdas tampoco La Pisquerra en la Bardena Blanca ni el árido entorno del Barranco grande.

13. Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, Jaén, Andalucía

Cerca del mar de olivos que cubre buena parte de la provincia de Jaén hay un paraíso verde en el que te parecerá que has viajado a tierras norteñas… o a la Tierra Media. La Cerrada de Elías es una de sus rutas más conocidas pero es irresistible. Por si fuera poco, el pueblo de Cazorla es una pequeña maravilla de piedra coronado por el Castillo de la Yedra, una fortificación imponente. Aquí el tiempo se detuvo en algún momento y la paz es la dueña del lugar.

14. Monasterio de Piedra, Zaragoza, Aragón

El Parque Natural del Monasterio de Piedra es una sinfonía de agua, luz y vegetación que se combinan a la perfección para dar lugar a uno de los rincones con más magia de España. La corriente del río Piedra ha modelado la roca a su paso formando lagos, grutas y cascadas como el Lago del Espejo o la Gruta Iris, que te dejará con el corazón en un puño. Una vez pongas el pie allí nada será lo mismo.

15. Cueva de los verdes, Lanzarote 

En una isla tan volcánica y única como Lanzarote no es de extrañar que haya un lugar como la Cueva de los Verdes. Este tubo volcánico se formó hace 5.000 años y va desde el volcán de la Corona hasta la costa a lo largo de más de 7 kilómetros. Es uno de los túneles de lava más largos del mundo y durante siglos fue refugio de la población local. Hoy se puede visitar y es inolvidable.




Barcelona, Spain

10 rincones secretos de Barcelona

1. Un secreto en el barrio Gótico: los vestigios del Templo de Augusto

Caminar por el barrio gótico ya resulta embriagador con sus calles entrelazadas y su combinación de estilos arquitectónicos. Pero, si hay un rincón que resulte inspirador, sin duda es el patio medieval de la Calle Paradís, número 10. En él encontrarás cuatro columnas que antaño habían formado parte del Templo de Augusto. Tienen más de 2000 años de antigüedad y miden 9 metros de altura. Un enclave sorprendente sobre todo por lo inesperado que resulta transportarse a la época romana tan solo adentrándose en un patio aparentemente discreto.

2. Nueva York en Barcelona: la Biblioteca Arús

Los misterios eligen las bibliotecas. Como dijo Borges, incluso el infinito puede hallarse en una enciclopedia. Pero encontrar una Estatua de la Libertad, original del siglo XIX, en la biblioteca Arús, ¿quién podría esperárselo? Cierto que es de un tamaño más pequeño, pero no deja de ser una hermosa conexión entre Barcelona y Nueva York. Si quieres verla solo tienes que ir al Paseo San Juan, número 26. Además de la Estatua, descubrirás una de las bibliotecas más bellas de la ciudad.

3. Descubre Barcino a través del MUHBA y enamórate de la Capilla de Santa Águeda

La sede principal del Museo de la Historia de la Ciudad de Barcelona, (Plaza del Rey s/n) es una apuesta garantizada para conocer hasta el último de los recovecos que ocultan las entrañas de Barcelona. Su visita te adentra directamente al yacimiento arqueológico de la época romana (S.I), visigótica (S.VII) y medieval (S.XIII). Por si fuera poco el itinerario se completa con la visita a importantes edificios medievales como la Capilla de Santa Águeda que acoge el magnífico Retablo del Condestable, realizado por Jaume Huguet en el S.XV y una de las obras góticas catalanas más destacadas.

4. Los estremecedores refugios antiaéreos

La historia reciente de Barcelona alberga capítulos espeluznantes, algunos de ellos todavía palpables si estás dispuesto a buscarlos. La guerra civil de 1936 y sus bombardeos obligaron a realizar auténticas obras de ingeniería en el subsuelo para asegurar la supervivencia. Hoy día, algunos de estos refugios antiaéreos están abiertos al público. Es el caso del Refugio de la Plaza del Diamante, construido a 13 metros de profundidad, con una longitud de 250 metros y capacidad para 200 personas. Para visitarlo debes hacer una reserva previa en el 0034 932 196 134. También es interesante sumergirse en el llamado “refugio 307”, (Calle Nou de la Rambla), 169. Está formado por 400 metros de túneles de 1,6 m de ancho y 2 de altura, y todavía pueden distinguirse estancias como los lavabos o una enfermería.

5. Testigos mudos en la Iglesia de Sant Felip Neri

La Plaza de Sant Felip Neri se ha convertido en uno de esos lugares de serenidad y silencios llenos de significado: un espacio reflexivo en medio del bullicio del barrio gótico. Y es que en la fachada de la Iglesia homónima que la preside aún pueden observarse los agujeros causados por impactos de metralla realizados en el bombardeo aéreo de 1938. Este ataque provocó la muerte de los 42 refugiados que se escondían en el subterráneo del convento. Más tarde, cuando se restauró la iglesia, no se quiso limar la pared de la fachada para que, de alguna forma, el testimonio de lo ocurrido se mantuviese vivo.

Créditos fotografía © Mark52

6. Siguiendo el rastro de los acueductos romanos de Barcelona

Se conoce que en Barcelona había dos acueductos para llevar el agua a la ciudad: uno, desde el río Besós y otro desde Collserola. Ambos llegaban a la actual Plaça Nova, donde puede contemplarse una reconstrucción del acueducto, además de las dos torres de defensa que todavía se conservan y otorgan un aire único a toda la plaza.

Otro vestigio del acueducto se haya en la Calle Duran y Bas, a la altura de la Plaça 8 de Març. Integradas en la pared medianera de un edificio y creando una atmósfera melancólica, aparecen cuatro arcadas de lo que fue esta hermosa estructura, hoy día casi un espejismo.

7. El exotismo oriental de la Casa Vicens

En la calle Carolinas, 24, del Barrio de Gracia, existe uno de los edificios más fantásticos de la ciudad diseñado por uno de los arquitectos modernistas más aclamados: Antonio Gaudí. Se trata de la Casa Vicens, un edificio lleno de imaginación con toques orientales y formas increíbles. Contemplar su fachada es una delicia. Sin embargo, tal vez por no estar situada en pleno centro de Barcelona y no estar abierta al público, la Casa Vicens pasa desapercibida para la mayoría de viajeros. Lo cual la convierte en uno de esos rincones selectos que todavía permanece protegido de las grandes masas de turismo.

8. La fuente más popular: La Font del Gat

La Font del Gat es una de las fuentes más populares de Barcelona. Esculpida por Antoni Homs en 1918, era un apreciado lugar de encuentro para realizar comidas campestres. Gracias a una canción de 1922, compuesta por Joan Amich, la fuente adquirió un papel destacado dentro del folclore de Barcelona. Si a toda su historia le sumas que se encuentra situada en uno de los jardines más bellos de la ciudad, Los Jardines de Laribal (Calle Tapioles, 10), comprenderás enseguida que se trata de esos lugares que emanan una fuerza especial.

9. La Ermita de Santa Matrona, la patrona desconocida de Barcelona

Durante la edad media, Montjuïc fue un lugar plagado de ermitas y capillas, pero, de todas ellas, la única que ha sobrevivido es la Ermita de Santa Madrona (1403), al pie de la calle Montanyans. Se trata de un lugar lleno de misticismo por todas las leyendas que han surgido a su alrededor.

Según cuentan, unos mercaderes trasladaban las reliquias de la santa hasta Marsella, pero la nave naufragó delante del Montjuïc, y entonces interpretaron que el deseo de la santa era quedarse allí. En 1563 se la declaró patrona de Barcelona, a pesar de que en la actualidad apenas se conoce. Actualmente la ermita se abre una vez al año, el cuarto domingo de Pascua.

10. Obras de arte urbanas, un secreto a la vista de todos

Nuestro último punto está dedicado a redescubrir dos rincones de la ciudad en el que artistas de renombre han erigido sus obras. En primer lugar la famosa pintura de Keith Haring “Todos contra el SIDA”, actualmente restaurada en un muro exterior del MACBA (Plaza dels Ángels). Para conocer nuestra segunda propuesta, deberás dirigirte a las mismísimas Ramblas. Cuando menos te lo esperes estarás pisando una hermosa obra de arte de Miró inspirada en el cosmos. Si te fijas bien podrás distinguir los colores puros y formas infantiles que caracterizan su estilo. Una pista, se encuentra a la altura del mercado de la Boquería.