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martes, 7 de noviembre de 2017

BEIJING, CHINA

Beijing, experiencia religiosa

El Templo del Cielo de Beijing (Tiāntán 天坛) es uno de los lugares más enigmáticos y mágicos que existen en toda China. Los emperadores chinos, rodeados de su séquito, acudían a este lugar a ponerse en contacto directo con el Cielo y a pedir por una buena cosecha, idea de riqueza, grandiosidad y poder.

El interior del edificio está decorado con cinco mil dragones, símbolo imperial y multitud de dibujos y diseños pictóricos de gran belleza y armonía.

El Templo del Cielo de Beijing es uno de los lugares más enigmáticos y mágicos que existen en toda China. Su visita nos lleva por un viaje donde la numerología, los símbolos y los sonidos misteriosos continúan fascinando a propios y extraños. Los emperadores chinos, rodeados de su séquito, acudían a este lugar a ponerse en contacto directo con el Cielo y a pedir por una buena cosecha, idea de riqueza, grandiosidad y poder.

El Templo del Cielo de Beijing, Tiāntán o 天坛 en idioma chino, máximo representante de la arquitectura de la dinastía Ming (1368-1644), es uno de los grandes símbolos y centros turísticos de la capital china. Considerado por algunos artistas como el único lugar de China donde se puede hablar directamente al Cielo, el templo fue musa de multitud de obras literarias y de miles de piezas artísticas.

El templo, ubicado en el interior del parque del mismo nombre, se encuentra en el barrio pequinés de Chongwen, al sur de la ciudad y a tan sólo tres kilómetros de la famosa plaza Tian’anmen. Su construcción comenzó durante el reinado Yongle (1403-1424), finalizó en el año 1420 y cubre una extensión de 273 hectáreas rodeadas por un gran muro de seis metros de altura y cuatro entradas según los puntos cardinales.

Vista aérea del El Templo del Cielo de Beijing.

El templo era el lugar donde los emperadores —considerados hijos directos del Cielo— de las dinastías Ming y Qing (1368-1911) veneraban al Cielo, rezaban para obtener una buena cosecha, buscaban la iluminación divina y pedían el perdón por los pecados de la gente corriente. Solían acudir a este lugar dos veces al año, el decimoquinto día del primer mes del calendario lunar chino y durante el solsticio de invierno, procedente de la Ciudad Prohibida y acompañados por un majestuoso séquito.

En un primer lugar, tanto el Cielo como la Tierra fueron venerados en este lugar, hasta que en 1530 se construyó el Templo de la Tierra en el norte de la ciudad, completando la ideología con el Templo de la Luna, en el oeste, y el Templo del Sol, en el este. En la década de los años 1970, el templo sufrió una restauración profunda y sus pinturas, viejas y descoloridas, fueron recuperadas y actualizadas, dándole un aspecto limpio y renovado que ha vuelto a recuperar para la celebración de las Olimpiadas de Beijing 2008.

Los antiguos arquitectos chinos diseñaron el Templo del Cielo de Beijing de tal manera que te hace sentir cercano al cielo gracias a un complejo sistema de estructuras donde el color, el sonido y las figuras geométricas del círculo y el cuadrado se complementan con los jardines que los rodean de un modo único, místico, misterioso y mágico. Esta disposición tan peculiar es todavía hoy estudio de expertos en numerología, necromancia y superstición, además de ingenieros y carpinteros fascinados por los edificios levantados sin usar ni un solo clavo.

La arquitectura del complejo está inspirada en dos conceptos filosóficos chinos: lo “celestial” y lo “terrenal”. Durante la época imperial, los chinos creían que el cielo era redondo, mientras que la tierra era cuadrada, por eso los templos y altares circulares se asientan sobre bases cuadradas, mientras que el parque entero tiene la forma de un semicírculo —al norte— situado sobre un cuadrado —al sur—.

El palacio cuadrado utilizado para el ayuno y situado al oeste del parque asemeja a la Ciudad Prohibida en una escala menor. Los templos circulares Qiniandian —Sala de las Plegarias para las Buenas Cosechas— y Huanqiu —Altar Circular— se creían que estaban directamente conectados con el Cielo.

En China, la tradición de realizar sacrificios al Cielo tiene una historia de más de cinco mil años. Debido al desconocimiento científico en la antigüedad, la gente pensaba que todas las fuerzas de la naturaleza estaban dominadas por el Cielo, por lo que sólo él, y mediante el uso de sacrificios, podía ayudarles. Con el tiempo, el emperador fue el único ser capaz de dialogar abiertamente con el Cielo y, por tanto, el único con la capacidad tal para realizar los sacrificios.

En la antigüedad se construyeron en toda China docenas de templos dedicados al Cielo, aunque sólo el Templo del Cielo de Beijing, considerado suelo sagrado, permanece aún en pie. Desde su terminación en 1420, un total de 22 emperadores realizaron 654 sacrificios al Cielo en este lugar. En 1912, la República de China (1912-1949) abolió todo tipo de sacrificios, confiscó el templo y abrió sus puertas al público en 1919.

Detalle de las figuras ornamentales del templo

El ritual imperial

Justo antes del solsticio de invierno, el emperador, purificado por tres días de ayuno, y su enorme séquito caminaban en procesión, la cual incluía carrozas y carruajes tirados por elefantes y caballos, lanceros, abanderados, nobles, oficiales y músicos ataviados con sus mejores galas, y en absoluto silencio atravesaban la puerta Qianmen hasta el Pabellón Imperial del Cielo. La gente corriente tenía prohibido observar la ceremonia, por lo que se les obligaba a permanecer encerrados en sus casas. A la llegada, el Hijo del Cielo meditaba bajo la Bóveda Imperial, conversaba ritualmente con los dioses sobre su política de gobierno y pasaba la noche en la Sala de las Plegarias para las Buenas Cosechas.

Al día siguiente, el emperador esperaba en una tienda de seda amarilla, color imperial, situada en la puerta sur mientras los oficiales trasladaban las tablas sagradas hasta el Trono del Cielo en el Altar Circular, donde se realizaban los rezos y las ofrendas.

Era en ese momento cuando, mediante un ritual numerológico, se decidía el futuro de la nación para el año venidero, pues cualquier fallo o circunstancia inesperada durante el proceso podía ser interpretado como una señal de buen o mal augurio.

Una de las puertas de acceso al templo.

Sala de las Plegarias para las Buenas Cosechas

Se trata, sin duda, del complejo arquitectónico más importante de todo el Templo del Cielo de Beijing. Su estructura cónica presenta tres aleros coronados en lo más alto por una bola dorada. La base de la estructura es una piedra circular de tres terrazas, bordeadas cada una de ellas por una balaustrada de mármol blanco, con un área de 5.900 metros cuadrados. El tejado, por su parte, está realizado en tejas de color azul cielo.

El edificio en sí, situado en el extremo norte del parque, no sólo es majestuoso y bello, sino también único debido a que su estructura fue construida solamente por tablas de madera, es decir, no se empleó ningún elemento de acero, hierro, cemento o clavos. Incluso sin el uso de grandes vigas, travesaños o paredes maestras, todo el edificio, de 38 metros de altura y 30 de diámetro, está sujeto únicamente por 28 pilares de madera de la provincia de Yunnan, que representan las 28 constelaciones del cielo, y un número no determinado de barras, listones, juntas y cabrios.

Los cuatro pilares centrales que sostienen la bóveda del cielo, llamados Pilares del Dragón y representantes de las cuatro estaciones del año, miden 19,2 metros de altura y son tan anchos que se necesitan casi tres hombres con los brazos extendidos para rodearlos. Además, hay dos anillos con doce pilares menores cada uno. El interior simboliza los doce meses del año, mientras que el exterior se refiere a las doce divisiones del día y la noche.

Por su parte, el suelo pavimentado con losas de mármol blanco en forma circular, presenta el diseño de un dragón y un ave fénix. A la derecha, solía haber dos biombos decorados, dos sillas de madera y una mesa sobre la que se depositaban las tablas imperiales de los antepasados del emperador. A la izquierda, había un trono donde el Hijo del Cielo descansaba durante las largas ceremonias.

El interior del edificio está decorado con cinco mil dragones, símbolo imperial, y multitud de dibujos y diseños pictóricos de gran belleza y armonía.

El día anterior a los rezos para las buenas cosechas, el emperador acudía a la Sala Imperial del Cenit para ofrecer incienso e inspeccionar las tablas imperiales. La tabla del Dios del Cielo se guardaba en un lugar sagrado mientras que las otras se colocaban sobre una plataforma de piedra. Después acudía al Almacén de los Dioses para examinar los artículos utilizados en los sacrificios y regresaba a la Sala de la Abstinencia.

El día principal de la ceremonia, el emperador veneraba al Dios del Cielo y le regalaba un traje de seda blanco y tres platos de comida, tras lo cual comenzaba la música y los bailes rituales. Durante la ceremonia el Hijo del Cielo se colocaba de pie sobre el mármol circular del dragón y el ave fénix, pronunciaba un discurso y probaba la comida ofrecida a su padre.

A los lados del edificio principal se encuentran dos pabellones menores donde se veneraba a los dioses del Sol, de la Luna, de las Estrellas, del Viento, de la Lluvia, del Trueno y del Relámpago.

El templo recibe un gran número de visitas.

Bóveda Imperial del Cielo

El edificio octogonal, que visto desde lo lejos asemeja un paraguas azul con una bola dorada, no presenta tampoco ni vigas ni contrafuertes. Su bóveda está sujeta por un complicado entramado que rige las leyes de la dinámica. Construido en 1530, fue reconstruido en diversas ocasiones. Después del servicio, las tablas de los dioses del Sol, de la Luna, etc., se colocaban sobre una plataforma de piedra en el centro del edificio.

Templo del Cielo de Beijing está rodeado de un muro circular, de 65 metros de diámetro, conocido como el Muro del Eco, del que se dice que es una bóveda acústica perfecta, por lo que si una persona susurra desde un extremo, otra, situada en el punto contrario, puede escuchar perfectamente lo que dice. Esto es posible debido a que el muro es completamente redondo, tiene un pequeño alero y sus ladrillos están sellados herméticamente.

Frente a las escalinatas que descienden del edificio octogonal tenemos las Piedras de los Tres Sonidos. Si uno se sitúa sobre la primera y emite un sonido, el eco le devuelve su reproducción una vez; si se coloca sobre la segunda piedra, recibirá dos respuestas, mientras que si se sitúa sobre la tercera, el eco le contestará tres veces. Este fenómeno se debe a la distancia que hay entre las piedras y el Muro del Eco, pues el sonido regresa en intervalos distintos y recrea tres ecos diferentes. Sin embargo, la tradición dice que si el eco te devuelve el sonido cuatro veces, es señal de desgracia y hasta de muerte.

La Sala de las Plegarias para las Buenas Cosechas es la parte principal del complejo.

Altar Circular

Al sur del Muro del Eco encontramos el Altar Circular, todo él hecho de mármol blanco y encerrado dentro de dos muros, uno exterior cuadrado y uno interior redondo. Su disposición presenta un diseño geométrico múltiplo de nueve, número impar símbolo del emperador, es decir, del Hijo del Cielo. El altar, de cinco metros de altura, está compuesto por una terraza superior –que simboliza el Cielo- de 30 metros de diámetro, otra media —que simboliza la Tierra— de 50 metros y una inferior —que simboliza el Hombre— de 70 metros. Cada una de ellas tiene cuatro entradas que miran hacia los puntos cardinales y nueve escalones que las separan.

En el centro de la terraza superior -hoy desnuda, antes se situaba el Trono del Cielo- hay una piedra circular rodeada de nueve anillos concéntricos, considerada como el eje del Reino del Centro —auténtico corazón de la Tierra—. El número de piedras en el primer anillo es 9, en el segundo 18 y así sucesivamente hasta las 81 baldosas del noveno y último anillo. Las terrazas media e inferior también presentan nueve anillos concéntricos con losas de piedra múltiplos de nueve, lo que hace que en total las tres terrazas completen 3.402 baldosas y 27 anillos. El número de pilares de las balaustradas que rodean las terrazas también son múltiplo de nueve, haciendo un total de 360, es decir, los 360 grados de la circunferencia del Cielo.

Durante el solsticio de invierno, el emperador, acompañado de príncipes, soldados, oficiales y músicos, accedía hasta este lugar a realizar los solemnes sacrificios. El rey fundador de la dinastía Zhou (1.046 a.C. – 256 a.C.), quien creía ser hijo directo del Cielo, hizo la primera ceremonia de sacrificio al Cielo hace tres mil años. Yuan Shikai (1859-1916), comandante en jefe durante los últimos años de la dinastía Qing, realizó la última ceremonia de sacrificio al Cielo en 1914 en nombre del destronado Aisin-Gioro Puyi, último emperador de China.

Sala de la Abstinencia y el Altar del Dios de la Agricultura

Durante las dinastías Ming y Qing, los emperadores y sus ministros solían mantener un ayuno en la Sala de la Abstinencia de tres días de duración en primavera, verano e invierno, antes de realizar las ceremonias religiosas. De este modo, el Hijo del Cielo podía entrar en contacto directo con su Dios de un modo puro y sobrehumano.

El Altar del Dios de la Agricultura era el lugar imperial donde se realizaban los sacrificios dedicados a Shennong, el legendario “primer agricultor” de China. En su interior se guardan las tablas que regulaban las cosechas. En el mismo complejo encontramos el Altar del Dios del Año, construido en 1532, y lugar donde se realizaban las ofrendas al planeta Júpiter y a las deidades de los doce meses del calendario lunar chino. 

martes, 26 de septiembre de 2017

FENDHUANG , CHINA


Fenghuang, la ciudad del fénix

Fenghuang (凤凰) se caracteriza por la belleza del río Tuo, que bordea las dos orillas repletas de “casas colgantes” o diaojiao lou (吊脚楼), características de la etina miao. Estas viviendas únicas, a menudo hechas de madera y con saledizos levantados hacia arriba, tienen un estilo antiguo y elegante donde los pasillos de las casas quedan suspendidos sobre el río, sostenidos por unos pilotes de madera.


Fenghuang (凤凰) se encuentra en el suroeste de la Prefectura Autónoma tujia y miao de Xiangxi, en la provincia de Hunan. Su nombre, que significa “fénix”, proviene de la montaña que se alza tras la ciudad y que se asemeja a un ave mítica con las alas abiertas que va a emprender el vuelo. La ciudad natal del célebre escritor Shen Congwen (沈从文, 1902-1988) debe su reputación, en parte, a la novela de dicho literato, La ciudad fronteriza(边城), que evoca justamente su hermoso lugar de procedencia.

La historia de Fenghuang tiene unas características singulares. Sobre el año 770 a.C. este lugar ya era habitado por las etnias miao y tujia. Sin embargo, a diferencia de otros lugares que surgieron del crecimiento demográfico y del desarrollo de las comunicaciones y del comercio, la ciudad del fénix –en plena naturaleza, anidada entre la montaña y el río, y con un sistema de transporte poco desarrollado–, “existe por otra razón” (El lugar donde crecí, de Shen Congwen). En 1704, el emperador Kangxi de la dinastía Qing instauró, en el actual emplazamiento de la ciudad, un cuartel militar con el fin de reforzar el control sobre los miao, ya que el líder de estos aún gozaba de poder y los conflictos con la corte Qing eran frecuentes. Por ello, hasta quinientas fortificaciones y doscientos campamentos militares rodeaban la inexpugnable villa. Durante dos siglos, los militares de la corte Qing y los de los miao libraron combates constantemente. No fue hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando estos conflictos llegaron a su fin. La mayor parte de los bastiones fueron destruidos y los campamentos militares transformados en casas.

Bajo la pluma de Shen Congwen se revela la belleza poética de este lugar, comparable a las pinturas de la dinastía Song: “un río fluye desde la alta montaña, reúne el curso de las aguas llegadas de diez mil montes, y su lecho está bordeado por cedros en ambas orillas. Los campesinos riegan los campos de la alta montaña transportando el agua de este río con las norias de bambú”. Los visitantes que llegan a Fenghuang por primera vez quedan, sin duda, impresionados por la belleza feroz del río Tuo. Tan en calma, tan vivo, bordea las dos orillas repletas de “casas colgantes” o diaojiao lou(吊脚楼), características de los miao. Estas viviendas únicas, a menudo hechas de madera y con saledizos levantados hacia arriba, tienen un estilo antiguo y elegante. Los pasillos de las casas quedan suspendidos sobre el río, sostenidos por unos pilotes de madera. Estas construcciones están a menudo compuestas por dos alturas. Los pasos resuenan sobre su suelo de madera. Adosadas a las montañas, las “casas colgantes” suelen tener vistas al río. Cuando una crecida inunda los bajos de las viviendas, sus moradores son evacuados por medio de una escalera que conecta los aleros de los edificios con la montaña o las murallas, llevando consigo provisiones. Vuelven cuando el caudal del río decrece. Cuando su nivel baja, se pueden ver diez piedras alineadas sobre el río Tuo, a la altura de la puerta norte de la antigua ciudad. Estas piedras hacen la función de puente uniendo las dos orillas del río. Entre cada una de ellas hay una separación de un paso y los niños saltan de una a otra, de ahí el sobrenombre de “piedras de salto”.

Los habitantes de Fenghuang no son solo conocidos por su coraje y franqueza, también lo son por su honestidad y sencillez. Fenghuang, la ciudad natal, pacífica y afortunada, cómo escribe Shen Congwen, “las costumbres simples y los rituales tradicionales se aplican a todo… En la primavera, oficiales vestidos de amarillo leen poemas sobre la agricultura. Cuando se acerca el fin de año, los habitantes visten con prendas rojas, ponen la figura de un dios en la estancia principal de la casa; tocan con energía los tambores, un chamán ataviado con prendas rojas como la sangre sopla en su instrumento con forma de cuerno de buey –esculpido en plata–, ataviado de un cuchillo de bronce, mientras danzan para divertir al dios”.

Sin embargo, las costumbres típicas de Fenghuang están cambiando. Ante el creciente número de visitantes, la antigua ciudad adoptó en abril de 2013 una nueva política: en vez de cobrar a los turistas únicamente por los emplazamientos más famosos, a partir de entonces empezó a cobrar una entrada para acceder a la villa histórica.

Como toda vieja ciudad que se convierte en destino turístico, Fenghuang se ha enfrentado a ciertas dificultades: la llegada de viajeros foráneos altera la vida cotidiana de los locales. Seducidos por los intereses comerciales vinculados al ocio, algunos habitantes han transformado sus casas en hoteles y tiendas, otros han alquilado o vendido sus viviendas para mudarse a inmuebles más modernos de la nueva zona urbana. El resultado ha provocado que los habitantes locales sean cada vez más escasos y que han sido se les haya remplazado por comerciantes y turistas.

Al caer la noche, la ciudad del fénix se ilumina por una multitud de luces de neón. Al lado del río la música suena en los bares. El nuevo rostro de Fenghuang, obviamente, no disgusta a los turistas. Hay que esperar al día siguiente, cuando el brillo del sol se levante de nuevo sobre el río Tuo, para que Fenghuang encuentre su calma y la sobriedad de su sencillo rostro

domingo, 30 de abril de 2017

China


Los 10 mejores lugares que visitar en China!

1. Pekín 

Es indiscutible, la capital de China es una ciudad grandiosa y no solo por su descomunal densidad poblacional (más de 22 millones de habitantes) sino por la ingente cantidad de puntos de interés a visitar. Modernidad y tradición se mezclan sin apenas darte cuenta en Pekín y podrás encontrarte con maravillas arquitectónicas tales como el Templo del Cielo o la Ciudad Prohibida; lugares con muchísima historia como la Plaza de Tian’anmen o el Mausoleo de Mao Zedong junto a rascacielos y tiendas y restaurantes de vanguardia que te dejarán alucinando.

2. Chengdu 

¿Necesitas ver con tus propios ojos a aquellos ositos negros y blancos tan tiernos? En Chengdu abundan los centros de conservación y cría de estos animales en peligro de extinción, en muchos de ellos podrás ver a los osos panda en semi-libertad rodeados de bambú. Ve bien temprano por la mañana, que es cuando están más activos, y no dejes de informarte sobre estos lugares antes de ir, el buen estado de los animales es lo primero.

Además, Chengdu es la capital de la provincia de Sichuan, que cuenta con una de las gastronomías más interesantes (¡y picantes!) de China, ¿qué mejor que marcarse un safari gastronómico también?

3. Xi’an

Como si contemplar un ejército del siglo III a.C. de más de 8.000 figuras de terracota a tamaño real, con su séquito de caballos y carrozas no fuese excusa suficiente para viajar hasta Xi’an, esta ciudad se considera el extremo oriental de la famosa Ruta de la Seda, con todo lo que ello conlleva. En Xi’an podrás encontrar la China más tradicional representada por una bonita muralla y las torres grandiosas de la Campana y el Tambor, así como un barrio musulmán tan auténtico que no sabrás si estás en el gigante asiático o en Marruecos.

4. La Gran Muralla

Al contrario de lo que dice el mito, la Gran Muralla no se ve desde el espacio; sin embargo, la espectacular muralla de más de 21.000 kilómetros de longitud es una de las atracciones principales de China. Esta fortificación comenzó a construirse en el siglo V a.C. pero siguió ampliándose y reconstruyéndose hasta el siglo XV para la protección ante las constantes amenazas de invasión. A pesar de que muchas zonas se han visto fuertemente dañadas, la muralla sigue en pie y puede visitarse fácilmente desde Pekín. El tramo mejor conservado y, por tanto, más turístico es el de Badaling (a 80 kilómetros de la capital) pero si tienes ganas de más aventura no dejes de visitar las zonas de Simatai y Jinshanling con zonas aún sin restaurar.

5. Shanghái 

El skyline de Shanghái es uno de los más impresionantes del mundo, sobre todo si se contempla desde el Bund, el malecón con aires coloniales de la ciudad. En la segunda capital de China no dejes de pasear por la bulliciosa y moderna Nanjing Road (la arteria comercial de Shanghái) pero también visita la Ciudad Antigua y adéntrate en los Jardines de Yuyuang, unos preciosos jardines privados del siglo XVI que te darán ganas de fotografiar en cada esquina.

6. Buda de Leshan

Al lado de un acantilado, en la confluencia de los ríos Dadu, Jianng y Qingyi y a unas cuantas horas de Chengdu, se encuentra la estatua de piedra de Buda más alta del mundo. El Buda de Leshan alcanza los 71 metros de altura y se esculpió en el siglo VIII con el objetivo de que vigilase el cauce de los ríos tan bravíos que se tragaban cualquier barco que navegase por ellos. Actualmente puede visitarse su templo anexo, el de Dafo, en el que podrás encontrar más estatuas budistas para después contemplar con tus propios ojos al grandioso Buda.

7. Yunnan

Las ciudades antiguas de Dali, Shaxi, Lijiang o Shangri-La son algunos de los regalos que esta región tiene si te animas a visitar el suroeste de China. Pero no solo eso, las terrazas de arroz de Yuangyang destacan por ser unas de las más bonitas de Asia y la Garganta del Salto del Tigre, el cañón de río más profundo del mundo, también pueden encontrarse en Yunnan. La cercanía de esta zona de China al Sudeste Asiático y a las montañas del Tíbet resulta en una interesante combinación de minorías étnicas que pueblan sus ciudades y valles dando alegría y color y entusiasmando al viajero con sus trajes tradicionales y costumbres.

8. Yangshuo

Las curiosas formaciones montañosas repletas de vegetación a las orillas del río Li atraen a miles de mochileros cada año, que acuden encantados por el paisaje y por las actividades que Yangshuo ofrece. Además del popular rafting en barcas de bambú, conviene reservarse unos días por la zona para pasarlos paseando en bicicleta entre arrozales, practicando escalada o visitando algunas de las bonitas cuevas en las montañas.

9. Hong Kong 

Los más urbanitas disfrutarán como enanos de Hong Kong, una de las ciudades más modernas del mundo y repleta de contrastes. Además de contemplar los fascinantes rascacielos iluminados por su espectáculo de luces diario a las 20:00 desde la Avenida de las Estrellas, no deberías dejar Hong Kong sin subir al Victoria Peak, el monte más alto de la ciudad, al caer el atardecer. Guarda unos días de tu viaje para vivir como un auténtico hongkonés y descubre la comida cantonesa en los mercadillos nocturnos, sal de fiesta en Lan Kwai Fong o sube y baja una y otra vez en las escaleras más largas del mundo, The Central-Mid-Level escalators.

10. Suzhou

“En el cielo está el paraíso y en la tierra están Suzhou y Hangzhou”, así reza un antiguo proverbio chino que describe a la Venecia china, Suzhou. A escasamente 30 minutos de Shanghái se sitúa una ciudad llena de canales, jardines y pagodas exquisitamente cuidados que convierten a esta ciudad en tu escapada perfecta de la jungla de rascacielos de su vecina.

China

China

China es, como los demás paises orientales, una gran atracción para el turista de occidente. Las diferencias culturales y su historia hacen que un viaje a China nos abra la mente a un mundo verdaderamente fascinante.
Sin duda los grandes atractivos del viaje serán el Palacio Imperial de Beijing, la famosa "Ciudad prohibida", y la Gran Muralla, al norte de Pekín, pero hay otras atracciones tal vez no tan conocidas saliendo de la capital, como por ejemplo, el impresionante ejército de más de diez mil figuras de terracota en Xian, una visita a la ciudad de Macao, verdadero cruce de culturas, la bulliciosa Hong Kong y Shanghai, la llamada "París de Oriente".
Es realmente imposible describir China en unas cuantas líneas; sin duda la mejor manera es viajar y descubrirla!

Puentes de vidrio, China

ASIA  CHINA DESTINOS

Puentes De Vidrio De China

China ha estado construyendo algunos puentes con fondo de cristal para atraer visitantes a algunos sitios de atracción turística y ofrecen la emoción y el elemento de novedad, además del factor miedo como se ha hecho en un programa de televisión del mismo nombre.

 

Puente del Cid

Se trata de un puente con fondo de cristal situada en Pingjiang County, provincia de Hunan. Si uno mira hacia abajo hay una sensación de miedo pero también se puede disfrutar del paisaje por ser capaz de ver a través del cristal y también se siente como si estuviera caminando en el aire, en el espacio en blanco. El puente también tiene actividades desconocido como pantallas de yoga en masa y los paneles de vidrio han sido diseñados para resistir fuertes vientos y terremotos y también puede soportar el peso de 800 visitantes. Un reto comer también se organizó en un puente de vidrio similar en el condado de Yueyang mientras que hay otro vaso puente de fondo similar en la vecina Taiwán, que es de 179 metros de altura y está situada en el condado de Nantou.

 

 

vidrio con fondo puente más largo

China también ha dado a conocer el fondo de cristal puente más largo y alto del mundo que cuelga por encima de Zhangjiajie Gran Cañón en la provincia de Hunan. El puente es de 300 metros de altura y 375 metros de largo y tiene medidas de seguridad adicionales. De acuerdo con un arquitecto, si la gente salta en el puente y luego también el puente es seguro de usar. Las estructuras de acero debajo del puente son increíblemente densa, por lo que incluso si el vidrio se rompe, los visitantes suele cambian. El puente, al igual que otros puentes de vidrio, añade un elemento novedoso en lugar de ser puente de cercanías. Además vidrio es también un signo de lujo y la visualización de paneles de riqueza y de vidrio en el suelo como arquitectura invisible están restringidos debido a los costos y practicidad.

 

 

Puente que agrietado

Se ha producido un incidente de visitantes que huyen de miedo después de que parte de una pasarela de cristal en la provincia de Henan montaña de Yuntai parque geológico agrietado después de estar abiertos tan sólo dos semanas. puentes de vidrio en ambientes de montaña tienen un riesgo potencial de impacto de rock, además del problema de la limpieza de los paneles de vidrio y la falta de resistencia al deslizamiento debido al problema de adherencia sobre vidrio.

 

 

Un usuario en el sitio de microblogging Weibo de China incluso comentó 'Por favor, no más esos puentes' hacer, pero estos puentes agregar un sentido del espectáculo y la artesanía arquitectónica.